Diferentes motivos generan a lo largo de la vida momentos de cambio, de desarrollo personal y de búsqueda de salud. En ocasiones encontramos obstáculos que pueden suponer dificultades para realizar nuestra vida cotidiana con normalidad, desarrollar nuestro trabajo adecuadamente, relacionarnos con nuestra pareja o familia, o tener relaciones sociales satisfactorias. Vivir implica encuentros, pérdidas, dolor, alegrías, impedimentos, etc. Las situaciones de crisis pueden generar la necesidad de apoyo, y por lo tanto, de acudir a terapia.

  • Ansiedad: crisis de ansiedad, fobia específica, fobia social, ataques de pánico, angustia, obsesiones, estrés postraumático, trastorno obsesivo compulsivo, tics, etc.
  • Estrés: pérdida del trabajo, ruptura de pareja, pérdida de un ser querido (duelo), estrés laboral, familiar o escolar, etc.
  • Estado de ánimo: depresión, distimia, irritabilidad, cambios de humor, trastorno bipolar, apatía, desmotivación, etc.
  • Adicciones y comportamiento compulsivo: alcoholismo, tabaquismo, drogas, ludopatía, cleptomanía. Compulsión sexual, codependencia afectiva, explosiones de ira, etc.
  • Problemas psicosomáticos: vértigos, dolor de cabeza, problemas de la piel, fatiga crónica, fibromialgia, asma, enfermedades degenerativas y crónicas, hipocondría, etc.
  • Alimentación: anorexia y bulimia nerviosa, ingesta compulsiva, etc.
  • Sueño: insomnio, hipersomnia, terrores nocturnos, etc.
  • Sexuales: bajo deseo sexual, aversión al sexo, dificultades en la excitación sexual, etc.
  • Relaciones y sentido vital: vergüenza, timidez, crisis existencial, miedo al futuro, al rechazo, inseguridad, inferioridad, autodesvalorización, culpa, envidia, celos, soledad. Falta de autoestima, confianza en uno mismo, habilidades sociales, autoapoyo. Problemas de identidad, autoconcepto, identidad sexual, tartamudez, sobrecarga. Acoso sexual, escolar, laboral o familiar. Violencia doméstica. Abuso sexual, etc.
  • Ciclo evolutivo y familiar: relaciones padres-hijos, fracaso escolar, sobreprotección, miedos infantiles, enuresis, encopreis. Separación y reconstitución familiar, familias monoparentales, síndrome del nido vacío, parentalización. Afrontamiento de la vejez, personas dependientes, cuidadores, etc.
  • Trastornos de la personalidad: trastorno límite de la personalidad, trastorno psicótico, delirios, paranoias, esquizofrenia, etc.