¿Por qué en invierno no hace frío?

Indudablemente en invierno hace frío, las temperaturas bajan y todos experimentamos sensaciones que nos invitan a resguardarnos y a buscar calor.  Pero no todos reaccionamos igual ante el frío, hay personas que sienten como su ánimo se apaga, se irritan, e incluso se deprimen en los días de lluvia, con viento y temperaturas bajas. En cambio, otras personas se sienten vigorosas, activas y más despiertas ante el frío.

Con las emociones y los sentimientos ocurre algo parecido. Algunos, como la alegría, la sorpresa, el amor o el cariño, generan calor dentro de nosotros. Nos causan sensaciones de calidez y apertura. Por el contrario, la tristeza, el miedo, la vergüenza, o la soledad, nos producen sensaciones gélidas, dando lugar en ocasiones, al aislamiento y la indiferencia.

Nuestras emociones y sentimientos tienen la capacidad de modificar la percepción que tenemos de nuestro entorno, de lo que ocurre a nuestro alrededor. Las emociones nos aportan el significado de nuestra experiencia, nos ayudan a explicar lo que nos sucede. Por lo tanto, la interpretación que realizamos sobre nosotros mismos, sobre nuestras relaciones y en definitiva, sobre nuestra realidad, está estrechamente ligada con lo que sentimos.

Dar un significado distinto a nuestra experiencia es una oportunidad que siempre está disponible. La capacidad para flexibilizar nuestra percepción y experimentar algo de forma diferente es una posibilidad para todos, que puede ampliar nuestro marco de referencias y permitirnos elegir con mayor libertad.

En invierno, no siempre hace frío.